El Ejecutivo Resiliente

El Ejecutivo Resiliente. Una forma mejor de trabajar

el ejecutivo resilente

No trabaje más de 90 minutos y tómese un descanso a continuación. Hágalo dos veces más cada día y logrará más en cuatro horas y media que los que trabajan duro de 8 a 12 horas sin parar. Dese una inyección intravenosa de vitamina C con glutatión, haga unos ejercicios de respiración profunda y estará preparado para seguir trabajando durante los próximos diez años.

Estoy simplificando el mensaje del gurú del rendimiento ejecutivo Tony Schwartz, pero no mucho (NOTA: Yo he añadido la recomendación de la inyección intravenosa de vitamina C). Como dice Schwartz, “la gestión de la energía es más importante que la gestión del tiempo, algo que los líderes de hoy deben entender para (r)estructurar su trabajo”.

¿Cuántos de ustedes están agotados por las exigencias de su empresa? Y las exigencias aumentan a medida que la tecnología nos vuelve accesibles las 24 horas de los 7 días de la semana, sin darnos tregua, incluso cuando conducimos o mientras almorzamos, a la rutina continua que supone hacer crecer nuestra empresa.El agotamiento extremo y los resultados cada vez menores son los efectos secundarios.

 

Así que ¿cómo consigue un ejecutivo hacerlo todo y seguir siendo resistente a las presiones que conlleva crear una empresa que tenga éxito? Pasé una hora en compañía de Schwartz, el director ejecutivo de The Energy Project y autor del último best seller Be Excellent at Anything: The Four Keys to Transforming the Way We Work and Live.

 

Aunque una mejor gestión del tiempo puede ayudar, el problema del tiempo es que es finito — está limitado por las mismas 168 horas a la semana que todos tenemos. Y a medida que dedica más tiempo, su capacidad mental tiende a disminuir, lo que le lleva a cometer más errores y a tener menos creatividad y aún menos paciencia con los demás.

No somos ordenadores

Si no somos ordenadores, ¿por qué trabajamos como si lo fuésemos, siempre listos para trabajar, haciendo varias cosas a la vez y a toda velocidad?

En lugar de ello, Schwartz, que se ha pasado los últimos doce años estudiando el rendimiento humano, nos aconseja que observemos la naturaleza (pensemos en los ritmos naturales) para encontrar pistas sobre cómo estructurar nuestras actividades —y para investigar cómo hacer que el cerebro funcione mejor.

Empieza con la energía. Ilimitada, es algo que podemos renovar y realimentar con regularidad. Y la física nos dice que la energía es simplemente la capacidad para realizar un trabajo —así que si tenemos más energía, tenemos más capacidad. Gestione mejor su energía y usted y su equipo producirán más trabajo. Eso es todo.

Cuatro tipos de energía

Los seres humanos tenemos necesidades energéticas complejas — concretamente, cuatro tipos que se influyen mutuamente:

_La energía física que representa su cantidad de energía. Tiene cuatro componentes: nutrición, estado físico, sueño (de 7 a 8 horas) y renovación.

_La energía emocional que representa la calidad de su energía. Cuando se siente comprometido con algo, ilusionado y optimista, es cuando más rinde.

_La energía mental que representa el foco de su energía. Somos seres secuenciales, más productivos cuando dedicamos nuestra atención a una cosa cada vez sin interrupción (pensemos en el email) en lugar de dedicarla a varias cosas a la vez.

_La energía espiritual que es la energía del propósito. Cuando usted siente verdadera pasión por lo que está haciendo, le dedica más energía. Schwartz tiene una auditoría de la energía en www.theEnergyProject.com. Dedíquele cinco minutos para evaluar su energía y obtener recomendaciones concretas sobre cómo incrementarla.

 

Los ritmos ultradianos

Los seres humanos tenemos ritmos. Nos encontramos mejor cuando gastamos y renovamos energía — como las ondas cerebrales o el ritmo cardíaco. La respiración también se hace de forma rítmica.

El llamado ritmo ultradiano es otra forma crucial de actividad rítmica. Esencialmente, trabajamos mejor en intervalos de 90 minutos, de forma que incorporar este patrón en nuestra rutina nos ayuda a funcionar de forma más natural.

Y varios trabajos de investigación han puesto al descubierto que las personas con un alto rendimiento en diversos campos, como la música, el deporte o la escritura, alternan estos periodos de 90 minutos de trabajo y concentración intensos con periodos de recuperación de energía.

Así que saque el mejor provecho del tiempo que dedica a su trabajo concentrando su energía en una sola actividad principal y evite interrupciones como contestar a mensajes por email. Una interrupción de este tipo aumenta el tiempo necesario que necesita para terminar una tarea en 25 minutos debido al tiempo que su cerebro necesita para volver a concentrarse.

Dese un respiro

Después asegúrese de darse un respiro antes de sentirse agotado. Levántese y dé un paseo, ya que la mayoría de nosotros nos pasamos el día sentados. Salga y tome el sol si hace buen día; es una fuente de energía natural. Haga ejercicio en medio de su jornada. Llame a alguien a quien quiere y pregúntele cómo está. Incluso, échese una siesta de 20 minutos, que se ha demostrado que hará que las siguientes tres horas de trabajo sean mucho más productivas.

Y reclame su derecho a salir a almorzar, algo que aprendí cuando vivía en Barcelona. La comida es una fuente clave de recuperación y se disfruta más en compañía de un colega, un cliente o un amigo. Y tener disponible comida sana durante el día es muy importante. A mí me encanta comerme un puñado de nueces mientras me tomo un descanso.

Pruebe qué es lo que mejor le sienta, pero introduzca periodos de recuperación de energía durante su jornada laboral de modo que no trabaje más de 90 minutos sin tomarse un descanso a continuación. Y después de trabajar, duerma un buen sueño reparador: se ha demostrado que las personas que más rinden duermen de 7 a 8 horas (las siestas también cuentan).

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