La gallina de los huevos de oro que no pone

La gallina de los huevos de oro que no pone. Aplicaciones para móviles.

 

Por qué las aplicaciones para móviles no generan las grandes cantidades de beneficios que mucha gente cree

 

Por Djanira Cortesao

Djanira es consejera y asesora de marketing para propietarios de pequeñas empresas y empresarios. Está especializada en ayudar a las empresas a desarrollar un sistema de marketing que les permita cumplir más fácilmente sus objetivos de ingresos. Para tener más información sobre las diversas formas de colaborar con Djanira, visite Todo sobre Barcelona.

 

Haemish Jones se presenta a sí mismo como “un creador de aplicaciones para móviles”.

“Hace 10 años, vi que el BlackBerry iba a revolucionar el sector de los teléfonos móviles de negocios y me di cuenta de que iba a haber un mercado para un producto completamente nuevo, así que aprendí por cuenta propia a programar aplicaciones para BlackBerry y empecé a venderlas”, comenta.

Las aplicaciones de Haemish se vendieron bien durante varios años y fue sacando nuevas a la venta tras plazos de entre 6 y 12 meses, cada una de las cuales le reportaba unas ventas de unos 20.000 euros. No era para hacerse millonario, pero tampoco estaba mal para un empresario individual con pocos costes.

No obstante, el cómodo mundo de Haemish dio un vuelco cuando llegó el flamante y vistoso iPhone de Apple. De repente, las aplicaciones para móviles dejaron de ser propiedad exclusiva de los hombres y mujeres de negocios poderosos que tenían BlackBerrys.
Con la aparición del iPhone, la popularidad de los teléfonos inteligentes o smartphones se disparó y abrió el mercado a las aplicaciones para dispositivos móviles hasta niveles insospechados.
Al principio, Haemish se emocionó. “‘¡Menuda oportunidad! ’, pensé para mis adentros, ‘¡voy a triplicar las ventas!’”. Sin embargo, no fue así y, de hecho, ahora Haemish se ha visto obligado a cambiar de carrera para poder salir adelante. Así pues, ¿qué es lo que falló?
Probablemente, el problema más grande sea la “App Store” oficial de Apple. Los usuarios de iPhone pueden buscar por la App Store y escoger entre miles de aplicaciones baratas (en torno a 1€) o hasta aplicaciones gratis y descargarlas prácticamente de forma instantánea a su teléfono.
La clave del éxito de la App Store es doble: en primer lugar, ha reducido el nivel de dificultad técnica para desarrollar aplicaciones al ofrecer un paquete muy completo (y gratuito) de herramientas para desarrolladores; y, en segundo lugar, es una ventanilla única, tanto para consumidores como para los vendedores de aplicaciones, ya que el único lugar donde pueden comprarse y venderse aplicaciones para el iPhone es en la App Store oficial.
Por tanto, aunque para los desarrolladores como Haemish ahora el mercado es mucho más grande, la competencia se ha hecho aún mayor que antes. Hace 5 años, solo había unos pocos miles de aplicaciones creadas para el BlackBerry y cada una costaba entre 5 y 10 euros. En el momento de escribir este artículo, existe más de un cuarto de millón de aplicaciones para el iPhone en venta, la mayoría con un precio inferior a dos euros, o incluso gratis.
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Competir en la appstore

Las condiciones del mercado hacen que los nuevos desarrolladores lo tengan muy difícil para hacerse un hueco, según el director técnico de ATE Software, Alun Evans. “Estamos viendo jóvenes licenciados, recién salidos de la universidad y llenos de ideas, produciendo aplicaciones sin parar, a la razón de una cada pocos meses”. “Creen que la App Store es la gallina de los huevos de oro.
Han visto que las aplicaciones más populares, como Angry Birds, han dado millones de beneficios, han visto lo fácil que es crear una aplicación y creen que pueden hacer lo mismo.” El resultado, según Evans, es que ahora la App Store está inundada de aplicaciones baratas. “Si bien es cierto que las aplicaciones líderes de ventas se venden por millones, hay una lista muy larga de aplicaciones que apenas generan ningún beneficio en absoluto. Y, para acabarlo de rematar, ¡la verdad es que la mayoría de ellas son un poco malas!”.
La calidad, o más bien, la falta de ella, parece ser un problema crónico de la App Store. Como el proceso de sacar una aplicación al mercado es tan sencillo, resulta inevitable que haya muchas aplicaciones que en realidad no hacen nada. Pese a que Apple cuenta con un proceso de “aprobación”, no emite juicios sobre la calidad. “Lo único que se hace en el proceso de aprobación es comprobar que la aplicación no incumple ninguno de los términos y condiciones y que no se cuelga al arrancar”, dice Evans, “aparte de eso, a Apple le da igual lo que vendas”.

Las complicadas condiciones del mercado hacen que ahora los desarrolladores de aplicaciones tengan que buscar modelos de negocio alternativos para poder sobrevivir. O, dicho de otra manera: ¡publicidad! “Ahora la gente está acostumbrada a no pagar nunca nada”, asegura Evans. “Internet está plagada de blogs de desarrolladores de aplicaciones que dicen que las descargas de su aplicación se multiplicaron por diez cuando pasaron de cobrar 0,59 centavos a no cobrar nada.

Por consiguiente, ahora se limitan a vender gratis todas las aplicaciones, pero las llenan hasta los topes de publicidad”. A consecuencia de ello, ahora hay muchas empresas, como Medialets, AdMob y PinchMedia, que ayudan a los desarrolladores a integrar anuncios en las aplicaciones, y hace poco incluso la propia Apple ha entrado en esta dinámica al poner en marcha el servicio iAd, que puede que hasta empiece a ofrecer anuncios contextuales (anuncios personalizados conforme al comportamiento de los usuarios).

Por desgracia, todo esto ha llegado demasiado tarde para Haemish. “Me he buscado un contrato a tiempo completo con una empresa de software.” “Vender aplicaciones para móviles me fue bien durante una temporada, pero ahora simplemente hay demasiada competencia”.

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